lunes, 15 de diciembre de 2008

7. MORIRAS 3


En segundo lugar, como ya anteriormente fue mencionado, libertad implica responsabilidad. Dios enunció la responsabilidad que el ser humano tendría que afrontar por quebrantar el orden moral establecido por Dios en el universo. La muerte es una consecuencia indeseada de la una mala elección, pero es también el justo castigo por quebrantar la ley moral que rige el universo de Dios.

Tal vez la ilustración del conductor bebido pueda ayudar a entender ambos conceptos. Al libremente decidir conducir bajo los efectos del alcohol, nuestro protagonista se causó a sí mismo lesiones irreversibles que le dejarán postrado toda su vida en una silla de ruedas. Está experimentando las consecuencias indeseadas de su ejercicio de la libertad.

Pero también ha desobedecido la legislación del país. Ha quebrantado la ley y, al hacerlo, ha causado prejuicios a otras personas que han perdido la vida. El ordenamiento legal exige que esa persona sea castigada por su delito y pague la pena que corresponda. Alguien podría decir que bastante pago es tener que estar toda una vida tendido en una cama sin la posibilidad de volver a andar. Esto, sin embargo, es la consecuencia de su decisión equivocada e irresponsable. La pérdida de sus bienes para pagar a las víctimas e incluso un tiempo de prisión sería su responsabilidad legal por haber quebrantado la ley. Lo primero es lo que se ha buscado, lo segundo es lo que merece en justicia por su conducta.

Del mismo modo, el mandamiento nos advierte de lo que podemos buscarnos y también nos avisa lo que mereceremos si quebrantamos la ley moral de Dios

6. MORIRAS 2


El mandamiento de Dios lleva implícito en su enunciado las consecuencias del mismo, morirás. Hay dos propósitos en este mandamiento. En primer lugar, un deseo de proteger al ser humano de las consecuencias de quebrantarlo. Puedes hacerlo, tienes la capacidad y la libertad moral para llevarlo a cabo, sin embargo, necesitas ser consciente de las consecuencias que de ello se pueden derivar y, antes de tomar una decisión, poder sopesar los pro y contra de la misma. Dios, al hacerle saber al ser humano el resultado de desobedecer, está intentando protegerle de las indeseadas consecuencias que una decisión libre, pero equivocada podría acarrearle.

domingo, 14 de diciembre de 2008

5. MORIRÁS I


Hola Andreu

Si comes, dijo Dios, ciertamente morirás.

Libertad y responsabilidad son dos caras de la misma moneda. La libertad implica la capacidad de escoger. Escoger implica responsabilidad por nuestras opciones y las consecuencias que de las mismas pudieran derivarse. En la sociedad contemporánea se habla hasta la saciedad de los derechos del individuo, lo cual, naturalmente, es uno de los grandes logros de la democracia actual, sin embargo, hay mucha más resistencia a la aceptación de las responsabilidades y obligaciones que se derivan de la ciudadanía.

De hecho, a muchas personas les encantaría ser libres y que alguien, naturalmente diferente de ellos mismos, se hiciera cargo de las no deseadas consecuencias del ejercicio de su libertad.

Una persona, ejerciendo su capacidad de elegir, decide conducir su vehículo bajo los efectos de la embriaguez. Al así hacerlo, pierde el control de su automóvil y en un choque frontal causa la muerte de varias personas y él mismo resulta gravemente herido, hasta tal punto que sufrirá parálisis el resto de sus días. Podemos tomar las decisiones que deseemos, sin embargo, estás exigirán responsabilidades, nos pasarán la factura correspondiente.

sábado, 13 de diciembre de 2008

4. UN ÁRBOL ESPECIAL

Dios dio a Adán y Eva una orden singular:

Puedes comer del fruto de todos los árboles que hay en el jardín, excepto del árbol del bien y del mal. No comas del fruto de ese árbol, porque el día en que comas de él, tendrás que morir.

Andreu, sin la posibilidad de escoger no hay libertad. Para poder ser libre hay que poder escoger.

Dios quería tener una relación significativa con el ser humano. Pero para que una relación sea significativa tiene que ser deseada, tiene que ser voluntaria, nunca forzada.

Dios nos podría haber creado de tal manera que estuviéramos programados para decirle "si" Pero ¿Qué valor tendría para Él una relación que no es libre, espontánea y deseada? ¡Ninguno!

Un hombre, valiéndose de su fuerza podría poseer el cuerpo de una mujer, forzarla, violarla, pero nunca podría conseguir su corazón. El corazón debe ser entregado libre y voluntariamente por la otra persona, sólo de este modo las relaciones significativas son posibles.

Dios quería ese tipo de relación. Pero ese tipo de relación tenía un riesgo, que nosotros le dijéramos que no, que prefiriéramos volverle la espalda y pasar de tener amistad con Él.

El árbol, el mandato de no comer, representa la posibilidad de cada ser humano de decirlo "no" o decirle "si" a Dios. Lo importante no es el árbol, es lo que este representa.

viernes, 12 de diciembre de 2008

3. EN EL JARDÍN DE EDEN


Hola Andreu.

Sigue la cosmogonía.

Dios puso al ser humano en un jardín de un lugar llamado Edén, palabra hebrea que significa delicia, y les dio la responsabilidad de cuidar de toda la creación.

Sólo quiero llamarte la atención sobre el hecho de que Adán y Eva vivían en lo que podríamos denominar una armonía perfecta, armonía en su relación con Dios -hablaban con Él cara a cara-. Armonía en la relación entre ellos, una armonía interna, un estar a gusto consigo mismo y, finalmente, una armonía con la naturaleza. Ellos cuidaban de una creación que les era benigna, propicia.

En fin, ¡Qué diferencia con la situación actual!

En ese jardín nos dice el relato de Génesis, Dios hizo crecer todo tipo de árboles que producían todo tipo de frutos. Sin embargo, singulariza dos árboles, el de la vida y el del conocimiento del bien y del mal. Volverás a oír hablar de ellos.

jueves, 11 de diciembre de 2008

2. ÉRASE UNA VEZ EL SER HUMANO.



Hola Andreu

El capítulo 1 de Génesis nos narra la creación de todo el universo simplemente como resultado de la palabra de Dios.

Me hacía pensar en las Crónicas de Narnia, donde Aslam creaba los mundos simplemente cantando ¿Lo recuerdas?

El relato acaba afirmando que Dios se paró, miró todo lo que había creado, incluído el ser humano y todo era muy bueno. Esta afirmación es muy importante, Dios creó un universo, un cosmos, una creación que era intrínsecamente buena.

El capítulo 2 del Génesis narra más en detalle la creación del ser humano. Es muy interesante porque las palabras hebreas que se usan no pueden ser traducidas con precisión al castellano. Las biblias modernas lo traducen mejor: Y creó Dios al ser humano a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Déjame llamarte la atención acerca de un par de cosas. Primero, el ser humano sólo es completo en toda su dimensión cuando contemplamos al hombre y a la mujer. Segundo, Dios los creó a ambos a su imagen, por tanto, hay una dimensión masculina y otra femenina en Dios. Interesante ¿no crees?

Somos, según la cosmogonía cristiana, seres creados en la imagen de Dios. No una imagen física, pues Dios es Espíritu, más bien una imagen moral, espiritual, intelectual, creativa...





miércoles, 10 de diciembre de 2008

1. COSMOGONIA


Hola Andreu,

Hoy quiero hablarte de las cosmogonías. ¡Vaya palabra! ¿verdad?

Una cosmogonía es una explicación religiosa del origen del universo. Es tratar de explicar el porqué las cosas son como son, por qué vivimos de la manera en que vivimos, por qué nos sucede lo que nos sucede.

No es nada nuevo el intentar explicar el origen de las cosas. La ciencia y la filosofía también lo intentan. Las explicaciones acerca del origen que nos brindan esas dos disciplinas reciben el nombre de cosmologías. Cuando la explicación tiene un origen religioso recibe otro nombre, cosmogonía.

La cosmogonía cristiana la encuentras en la Biblia ¡No podía ser de otra manera! De manera específica en los primeros capítulos del libro de Génesis. De hecho, Génesis significa, eso, orígenes, principios.

Esos capítulos no son científicos. No pretender serlo. Explican el origen de las cosas desde la perspectiva de Dios y, para ello, usan un lenguaje literario, un lenguaje que pueda ser válido para todo tiempo, todo lugar y toda cultura.

Tan ridículo es pretender que esos capítulos son ciencia como pretender que lo que dicen no es verdad. Lo es, pero no pretenden dar una explicación científica, no es el propósito ni el objetivo de las cosmogonías. Sólo pretender explicarnos las cosas como Dios las ve.