
El mandamiento de Dios lleva implícito en su enunciado las consecuencias del mismo, morirás. Hay dos propósitos en este mandamiento. En primer lugar, un deseo de proteger al ser humano de las consecuencias de quebrantarlo. Puedes hacerlo, tienes la capacidad y la libertad moral para llevarlo a cabo, sin embargo, necesitas ser consciente de las consecuencias que de ello se pueden derivar y, antes de tomar una decisión, poder sopesar los pro y contra de la misma. Dios, al hacerle saber al ser humano el resultado de desobedecer, está intentando protegerle de las indeseadas consecuencias que una decisión libre, pero equivocada podría acarrearle.

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